HomeNoticiasInternacionalesUn pudín de guerras, paellas y récords, así va el mundo

Un pudín de guerras, paellas y récords, así va el mundo

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El mundo cabe en un menú. Se levanta la geopolítica como un flan mal cuajado el mismo día que alguien sopla velas al Día Nacional del Pudín de Caramelo. Francia pierde rating como quien pierde la crema del postre, mientras Lecornu busca un presupuesto que no se le derrame por la mesa.

Israel bombardea Gaza mientras Marco Rubio aterriza con su corbata diplomática. El Día Internacional de la Paz coincide con los drones sobre los puertos rusos, que suben el precio del crudo más rápido que una paella se agota en la playa de Valencia el Día Mundial de la Paella. La paz se celebra con un aperitivo, como si un vermut pudiera detener un misil.

En Nepal, la Generación Z toma las calles y logra que Sushila Karki se siente en el sillón del poder. Una primera ministra que llega como una manzana fresca en el Día Internacional de Comer una Manzana. Mordida, brillante, popular, con un filo de esperanza.

Mientras tanto, la ciencia inventa gotitas que prometen devolver la vista de cerca durante dos años. Un colirio que es casi un superpoder de Batman, ahora que también se celebra su día. El justiciero de Gotham no necesita gafas, pero nosotros sí. Quizá estas gotas nos acerquen al mito de la juventud eterna.

En Michigan diseñan un interruptor excitónico a temperatura ambiente. Es decir: la informática del futuro cabrá en un hilo de queso fundido que no se quema. Y en el frío criogénico, Qubic desarrolla un amplificador que no calienta. Un pudín tecnológico para ordenadores cuánticos. Aquí la lógica se enfría a -273 y el calor se ahorra como si fueran monedas de cinco céntimos.

En el deporte, Duplantis vuela sobre los 6,30 metros de pértiga. Más alto que un hilo de queso que nunca se rompe. Ditaji Kambundji corre los cien metros vallas como si fueran cien lonchas de pepperoni que desaparecen del plato. En la Vuelta a España, Vingegaard se corona en Madrid, aunque los manifestantes convierten la meta en un campo de ponche derramado. El podio es un pudín interrumpido, pero podio al fin.

La NFL se convierte en un festival de plátanos: Eagles ganan a los Chiefs, Cowboys a los Giants, Ravens arrasan a los Browns. Cada touchdown es una rodaja de queso sobre la pizza de América. Y Scheffler gana en golf, seis victorias en un año, igualando a Tiger Woods, que en el fondo siempre fue un Batman de green y putt.

El mundo, esta semana, se resume así: un pudín de caramelo que se quema en la base, un queso que se funde y se estira, una manzana que cruje, una paella que convoca multitudes, un aperitivo que maquilla la guerra, un Batman que vigila desde las azoteas y una geopolítica que siempre llega tarde al postre.

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