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Día Mundial del Agua. La revolución silenciosa

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Cada 22 de marzo, el Día Mundial del Agua desplaza la mirada hacia un lugar menos visible pero decisivo: el campo. No se trata solo del agua que sale del grifo, sino de la que sostiene cultivos, viñedos y paisajes enteros. La jornada promovida por UN-Water lleva por lema “Water and Gender”. Aunque sobre el terreno se impone además otra cuestión inaplazable: cómo seguir produciendo con menos agua, más precisión y una gestión cada vez más afinada. además 

La razón es sencilla y brutal. La agricultura sigue siendo, con diferencia, el sector que más agua dulce extrae en el mundo. Según la UNESCO, representa aproximadamente el 70% de las extracciones mundiales de agua dulce. Cuando se habla de agua en el campo, se está hablando del centro mismo del problema. También, del centro de la solución. además 

En ese mapa, la viña tiene una posición singular. No es el cultivo más voraz, pero sí uno de los más delicados. En viticultura, el agua no solo afecta a la producción: afecta al equilibrio de la planta, al tamaño de la baya, a la maduración y, en última instancia, al perfil del vino. Por eso la OIV aprobó un protocolo específico para el uso sostenible del agua en viticultura y lleva años insistiendo en que el riego debe pensarse desde la disponibilidad local, el impacto sobre la calidad del agua y el estrés fisiológico de la vid.

La primera gran revolución: dejar de regar por costumbre

Durante décadas, en buena parte del campo la lógica fue sencilla: regar cuando tocaba o cuando parecía necesario. Hoy, el cambio más profundo consiste precisamente en abandonar esa intuición heredada y sustituirla por una gestión mucho más fina. En la viña, uno de los avances más relevantes ha sido el riego deficitario controlado. Aportar menos agua, pero hacerlo en el momento preciso y con un objetivo fisiológico concreto. además 

Ese giro no es una moda académica. Un estudio de 2024 sobre Alvarinho concluyó que el riego deficitario fue la estrategia más eficaz en términos de productividad del agua y de eficiencia en el uso del agua del cultivo. La idea de fondo es importante: no siempre gana quien más riega, sino quien mejor ajusta la dosis al momento de la planta. además 

En otras palabras, la nueva agricultura no está aprendiendo solo a ahorrar agua. Está aprendiendo a no desperdiciar agua bien aplicada. además 

La viña entra en la era del dato

La segunda gran transformación ya está ocurriendo sobre el terreno, aunque muchas veces no se vea. La viña se está llenando de datos. Sensores de humedad de suelo, estaciones meteorológicas, cámaras térmicas, imágenes satelitales y modelos predictivos están cambiando la forma de decidir. Lo que antes exigía muchas visitas de campo y mucha experiencia acumulada, hoy puede medirse con más frecuencia y a mayor escala. además 

Una revisión de 2024 sobre evaluación del estado hídrico en viñedo subraya que la teledetección remota y proximal se ha convertido en una herramienta extraordinariamente útil para una gestión sostenible del agua en viticultura. El mismo trabajo destaca el valor de los índices térmicos y espectrales para detectar estrés hídrico. Otra investigación de 2024 mostró que la combinación de Sentinel-2 y aprendizaje automático permite predecir el potencial hídrico del tallo, uno de los indicadores más relevantes del estado de la vid. además 

La consecuencia es clara: el agricultor ya no decide solo por calendario, sino por evapotranspiración, demanda atmosférica, variabilidad intra-parcela y respuesta real del cultivo. La FAO, con su plataforma WaPOR, ya ofrece una base pública y casi en tiempo real para monitorizar productividad del agua agrícola mediante satélite, y herramientas como OpenET han consolidado el uso de datos de evapotranspiración para apoyar la planificación del riego y la gestión del agua a escala de finca y de cuenca. además 

Agua regenerada: de solución de emergencia a estrategia estructural

Si hay un avance que resume bien el nuevo tiempo hídrico, es este: el agua residual tratada ha dejado de ser una opción marginal para convertirse en una infraestructura estratégica. En la Unión Europea, el Reglamento sobre reutilización del agua se aplica desde el 26 de junio de 2023 y fija requisitos mínimos armonizados para reutilizar agua tratada en riego agrícola de forma segura. además 

No se trata de una cuestión menor. La Comisión Europea sostiene que la reutilización puede reducir la presión sobre las masas de agua dulce. Especialmente en territorios sometidos a sequía o estrés hídrico persistente. Es, en términos políticos y agronómicos, una de las grandes apuestas del presente.

En viticultura, esta vía ya está dando resultados, aunque con cautelas técnicas muy claras. Un estudio de 2024 sobre Napa Valley y Valle de Guadalupe describe cómo el uso de agua regenerada en viñedos puede ser viable y útil para aliviar la escasez, siempre que exista infraestructura adecuada, control de calidad y seguimiento de parámetros críticos como la salinidad. El artículo recuerda además que el sistema de Napa lleva décadas funcionando: la producción de agua regenerada en la planta de Soscol empezó en 1997.

Pero aquí conviene no romantizar. La reutilización de agua no es una solución mágica. Otra investigación publicada en 2024 sobre viñedos comerciales sudafricanos observó que el riego con aguas municipales tratadas incrementó parámetros como el pH, la conductividad eléctrica y la acumulación de ciertos iones en el suelo superficial. Traducido: sí, es una opción real, pero exige vigilancia agronómica y química constante. además 

La gran lección que vuelve desde abajo: el suelo también riega

Hay una tentación muy contemporánea de pensar que la solución del agua será solo tecnológica. Pero buena parte del cambio está ocurriendo bajo los pies. La eficiencia hídrica no depende únicamente de cuánto agua entra por el gotero, sino de cuánto suelo es capaz de infiltrar, retener y devolver a la planta. además 

Por eso, junto a sensores y satélites, se ha revalorizado todo lo que mejora la estructura del suelo: aumento de materia orgánica, menor degradación física, manejo de cubiertas vegetales y prácticas destinadas a sostener la vida biológica del terreno. La agronomía lleva tiempo diciendo lo mismo con palabras cada vez más precisas: un suelo vivo amortigua mejor la sequía que un suelo agotado. Esa idea, que durante años sonó casi filosófica, hoy está respaldada por la literatura científica sobre resiliencia del viñedo y adaptación al clima.

España: modernizar el regadío ya no es una consigna, sino una necesidad

En España, el gran movimiento estructural de las últimas décadas ha sido la modernización del regadío, con un peso creciente del riego localizado. El Ministerio de Agricultura destaca que el país es líder mundial en superficie equipada con este tipo de sistemas y que, en los datos más recientes, olivar y viñedo se riegan casi exclusivamente con riego localizado. Además, el propio ministerio señala que ya se riegan 57.142 hectáreas con aguas depuradas y 20.550 hectáreas con agua desalinizada.

Ese dato importa por dos motivos. El primero es técnico: el riego localizado reduce pérdidas y mejora la aplicación del agua y de los fertilizantes. El segundo es político: muestra que el agua “no convencional” ya no pertenece al laboratorio ni al proyecto piloto; forma parte de la agricultura real.

El futuro no será regar más, sino decidir mejor

La imagen clásica del agua en el campo era una acequia, una lluvia esperada o una balsa medio vacía. La nueva imagen es otra: una parcela leída por satélite, una sonda enterrada, una programación de riego ajustada al estado de la planta, una red que mezcla agua convencional con regenerada y un suelo manejado para perder menos humedad. además 

Eso no significa que el problema esté resuelto. Significa algo más incómodo: que la tecnología ya ha avanzado bastante más deprisa que la tranquilidad hídrica. La agricultura dispone hoy de herramientas mucho mejores para usar el agua con precisión, pero sigue dependiendo de costes asumibles, formación técnica, infraestructura y una gobernanza que convierta la eficiencia parcelaria en ahorro real a escala de cuenca.

En este Día Mundial del Agua, quizá la noticia más relevante no sea que falta agua. Eso ya lo sabemos. La noticia es que el campo, y en especial la viña, está entrando en una etapa en la que medir mejor el agua empieza a ser tan importante como tenerla. Y ahí, entre la urgencia climática y la innovación silenciosa, se está jugando una parte decisiva del futuro agrario.

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