Tres territorios, tres formas de entender el vino y tres relatos que no compiten: se cruzan. Jumilla, Terra Alta y Rioja son como universos narrativos paralelos. Cada uno habla su propio idioma, pero juntos componen una misma temporada.
Si esta historia fuera una serie premium, estos vinos no serían cameos: serían personajes principales con arco propio.
Inédita de Alceño 04 – Casa Feliciana, Jumilla
El anti-héroe ingenioso
Este vino entra en escena como un personaje complejo: de esos que no sabes si amar u odiar, pero que no puedes dejar de observar. Tiene una nariz profunda y casi teatral, rica en fruta roja y negra madura, mermelada de ciruela y especias clásicas de crianza, pimienta, clavo, cacao amargo, rematada por un fondo ahumado que recuerda a esas secuencias de tensión lenta tan propias del cine de Christopher Nolan.
En copa aparece con color picota de capa alta, denso, con presencia física, como un protagonista que llena la pantalla sin necesidad de hablar. Con el aire surgen matices de regaliz, tabaco y torrefactos, creciendo poco a poco, como un guion que no revela todos sus secretos en el primer acto.
En boca se termina de construir el personaje: jugoso, con acidez viva y tanino pulido, equilibrado, serio, sin artificios. No busca gustar a todos; busca ser recordado y a mi me encanta.
Blade Runner 2049 en versión Jumilla: oscuro, envolvente y profundamente humano.
Lassot – Bodegas Edetària, Terra Alta
El protagonista luminoso
Después de Inédita, Lassot entra como un cambio de plano radical. La luz lo inunda todo.
Es un vino de fruta roja fresca, frambuesas y cerezas crujientes, con flores silvestres y una especia suave que nunca pesa. La ausencia de madera y su crianza en ánforas de gres le dan un carácter limpio, directo, casi eléctrico.
En boca es ágil, fresco, con acidez marcada y taninos suaves. No necesita volumen para ser interesante: su poder está en la fluidez y en esa sensación mineral que te invita a otro trago sin darte cuenta.
Es el personaje que no viene a complicar la trama, sino a hacerla disfrutable, y ya te digo que lo haces.
Ted Lasso en formato vino: honesto, carismático y con una sonrisa permanente en el paladar.
Martínez Corta Reserva 2020 – Rioja
El clásico que sostiene la historia
Y entonces aparece él. El veterano. El que no necesita presentaciones.
Martínez Corta Reserva 2020 muestra color rojo picota brillante y una nariz donde la fruta negra madura se mezcla con vainilla, especias dulces y recuerdos balsámicos. Todo está donde debe estar.
En boca es amplio, estructurado y equilibrado, con esa elegancia tranquila que solo dan los años y la tradición bien entendida. No sorprende: convence. Y lo hace desde el primer sorbo hasta el fundido en negro final.
Es el personaje que mantiene unido el relato, el que da sentido a toda la temporada.
Gandalf en El Señor de los Anillos: sabio, firme y absolutamente imprescindible.
Como en toda gran serie, cada personaje tiene su momento. Y cuando lo encuentras, sabes que no estás solo bebiendo vino: estás formando parte de la historia.








