A veces, los años no se cuentan por calendarios, sino por copas. 1999 fue uno de esos años que marcan el paladar de una vida: el del regreso, el de los sueños líquidos, el del vino que se abría al mundo con la misma ilusión con que muchos volvíamos a casa después de aprender, viajar y crecer.
Yo volví de Inglaterra ese año, cuando España empezaba a saborear la modernidad sin perder el alma. Y, sin saberlo, era también el momento en que dos proyectos que cambiarían la historia del vino español, Verema y Peñín, daban sus primeros pasos.
Aquel 1999 que sabía a futuro
Era un año esperanzador. El euro nacía como símbolo de unión. Google y Bluetooth abrían la era digital. Matrix y Todo sobre mi madre se estrenaban en los cines. El planeta celebraba la llegada del nuevo milenio con una mezcla de miedo al “efecto 2000” y emoción por el futuro.
En el vino, 1999 fue también un año redondo. En España, las cosechas fueron excepcionales en Rioja y Ribera del Duero. El vino se modernizaba, las bodegas empezaban a hablar de exportación, de diseño, de marca. Fue el comienzo de una era donde el vino dejó de ser solo bebida y se convirtió en cultura, estilo y conversación.
Verema y Peñín: 25 años de cultura líquida
Veinticinco años después, ese espíritu sigue vivo en dos citas que este 2025 celebran su 25º aniversario.
Verema: la comunidad que unió a los amantes del vino
Verema nació como un foro digital, cuando Internet todavía hacía ruidos metálicos al conectarse. Hoy es la mayor comunidad online del vino en España, con miles de usuarios, catas, foros y eventos por todo el país.
En 2025 ha celebrado su 25º aniversario con el Salón de Vinos Especiales Madrid 2025. Un homenaje a la cultura del vino y a todos los que han aprendido a amar un vino leyendo, debatiendo y brindando en su plataforma.
Verema ha sido, durante un cuarto de siglo, el puente entre bodegas y corazones.
En sus pasillos se respiró vino nacional. Espinosa de los Monteros, con vinos de alma pura. Bodegas Salado, joya sevillana que demuestra, como explica el siempre brillante Fran León, que el sur también es sinónimo de categoría. La sidra de hielo Valverán, un abrazo entre Asturias y Canadá. Sebastián y Andrés Sánchez Magro, defensores incansables de la Tradición, equipo que representa la elegancia andaluza. De Alberto, con sus dorados maravillosos, esos vinos que brillan como el sol líquido. Y otros muchos.
Peñín: la excelencia hecha salón
Por su parte, el Salón Peñín de los Mejores Vinos de España celebra también sus 25 ediciones.
Más de 350 bodegas se reunirán los días 1 y 2 de diciembre en el Pabellón 6 de IFEMA Madrid, ofreciendo más de 2.000 vinos puntuados entre 90 y 100 puntos en la Guía Peñín.
Dos eventos distintos, un mismo brindis: 25 años de excelencia, amistad y cultura.
25 años también para el Festival del Vino Somontano
Y no están solos: el Festival Vino Somontano, en Barbastro (Huesca), celebra este verano su 25ª edición.
Del 31 de julio al 3 de agosto de 2025, la D.O. Somontano reunirá música, gastronomía y vino bajo las estrellas del Alto Aragón. Una cita que recuerda que el vino también es fiesta, territorio y emoción compartida.
Del 99 al 25: lo que hemos ganado
Si 1999 fue el año del inicio, 2025 es el del orgullo. De las primeras webs al metaverso de las catas, del corcho a la sostenibilidad, del anonimato al prestigio internacional, el vino español ha vivido su mejor cuarto de siglo.
Y, mientras tanto, nosotros también hemos evolucionado: más viajeros, más conscientes, más capaces de saborear.
Volver de Inglaterra en 1999 fue volver a una España que se abría al mundo. Vivir el 2025 es descubrir que esa apertura se transformó en excelencia, y que ahora el mundo brinda con nosotros.
Por Verema y Peñín, que han hecho del vino una conversación abierta. Por Somontano, que recuerda que el vino también se baila. Por las bodegas, los sumilleres, los soñadores, los que vuelven y los que nunca se fueron. Y por 1999, ese año que huele a juventud, a esperanza y a uva recién prensada.
Porque 25 años después, seguimos brindando, no solo por el vino, sino por todo lo que somos cuando lo compartimos.





